-¿Tienes miedo?No debes tenero. Siempre has estado esperando este momento aunque nunca lo has sabido. Ha llegado el momento, tus preguntas tendran respuestas al fin pero tendras que escucharme y me temo que quizas sea la conversacion mas dura de nuestra vida. Ahora debes despertar.
Las luces del sol empezaron a iluminar mi habitacion, habia sido todo un sueño, pero era tan real como si en verdad estuviera alli y ella pudiese tocarme.
-¡Felicidades!-entraron mis padres por la puerta-Venga dormilona, cambiate que te hemos preparado el desayuno.
Salieron de mi habitación. Lo mejor de los sabados eran los paseos matutinos que hacía por lo que me vestí dispuesta a salir, vaqueros y una camiseta.
Baje las escaleras esperando que mis padres estuviesen alli mirandome con una cara de felicidad y entre sus manos se hallase un regalo, sin embargo estos no se encontraban. Pase al salón y alli se encontraban, sentados en el sillon mirandome con algo que podria calificar como tristeza.
-Hola Kayla-había una cuarta persona en la habitacion.
No, ella no. La mujer de mis sueños ,sin duda, era ella.
-Eres tu. ¿Que haces aqui?¿Que quieres?¿Quien eres?
-Kayla, creo que deberias hablar con ella a solas- mire a mi madre con ganas de protestar pero su mirada me dijo que era muy importante.
-Por favor, sientante.-me sente y volvi a alzar la vista para poder verla.
-Responde a mis preguntas.
-Esas tres preguntas responderan a muchas de tus dudas, son tan faciles las respuestas pero quizas tan dificiles de entenderlas.
-Has venido para responderlas, supongo que llevas ya tiempo planeando esta conversacion y seguro que ya te has inventado todas mis posibles reacciones.
-Supongo que tienes razon-suspiro-¿que sabes de ti?
-¿Cómo?-me sorprendio la pregunta pero no le deje volver a repetirla-Pues vivo aqui desde que naci, voy al instituto, no tengo amigos y lo demas no tiene importancia alguna.
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